Empecé a escribir esto hace poco menos de un mes, sin embargo nunca lo terminé. Intenté hacer caso omiso de lo que me había propuesto, sin embargo algo en mí me impide cumplir ese cometido. Es ahora cuando intento terminarlo:
Hoy no escribiré cosas sobre lo que siento al respecto de situaciones con cosas que pasan en mi vida.
Esta entrada está dedicada a mi persona.
Yo soy Cristóbal, tengo 21 años, mido 1,73 metros y peso 68 kilogramos con una desviación estándar de 1 kilogramo. Tengo muchos defectos en los cuales pienso más seguido de lo que debería, y también tengo muchas virtudes que muchas veces olvido o que las asumo como defectos.
Soy lo que se define como un poco "fome". Soy estable -o intento hacerlo- me gusta la música, me gusta estar en mi casa, acostarme, regalonear, dormir, ir de repente al cine, ir de repente al teatro, a veces también al Teatro de la Universidad de Chile que está en metro Baquedano.
Mi aspiración es ser feliz, de alguna forma. Mi vida en el último tiempo ha cambiado bastante, y si bien eso en un principio me asustaba -tiendo a ser una persona de planes y proyecciones, de estructuras y constructos mentales sólidos- ahora es cuando siento que no puedo predecir absolutamente nada y que es hora de relajarme y dejar que la vida me guíe a lo que tenga que vivir. Mi misión es, entonces, vivir y ser feliz, y adaptarme a lo que la vida me traiga.
Soy quien soy. Ahora es cuando entiendo la importancia de respetarme como tal y de mantenerme sincero conmigo mismo y con el mundo, con mi esencia. Y de saber que el primero que debe cuidar de mí mismo, soy yo.
Valgo la pena. Valgo el esfuerzo. Valgo las ganas de estar conmigo.
Prometo no olvidar ese detalle.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
Número siete
En tres días sentí más que en 3 semanas.
Escribía entonces:
Tengo la esperanza viva
El alma viva
Y entonces
La misma que me entibia el corazón
Me enfría el alma
Me quiebra la esencia
Me corta
Me despedaza
Me duele el alma
Ahora, sólo recuerdo a Toyita en su personaje de Doña Rosita la soltera, diciendo:
"[...] Todo está acabado... y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacía. ¿Por qué, entonces, la esperanza me persigue, me ronda y me muerde...? ¡la esperanza!"
La esperanza.
Hoy: arpillera y lana.
Mañana también.
martes, 23 de octubre de 2012
Número seis
Why can't he see? How blind can he be?
Someday he'll see that he was meant for me.
Amy la llevaba entera. Hasta que ya no pudo más.
Someday he'll see that he was meant for me.
Amy la llevaba entera. Hasta que ya no pudo más.
jueves, 18 de octubre de 2012
Número cinco
Quedan seis y llego al once. Algo terminará entonces.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto
Que el tiempo haga lo suyo, que la vida revele pronto sus planes: que tiemble la tierra, que se inunde el cielo, que explosione el sol, que corra el viento, que caiga el frío y nazca el calor.
Que sea lo que sea, no me quedaré sentado.
Que el tiempo haga lo suyo, que la vida revele pronto sus planes: que tiemble la tierra, que se inunde el cielo, que explosione el sol, que corra el viento, que caiga el frío y nazca el calor.
Que sea lo que sea, no me quedaré sentado.
jueves, 11 de octubre de 2012
Número cuatro
El lunes me dijeron que si ahora dolía, en unos días más iba a doler aún más y no lo creí.
Hoy se me enfrió el alma y me ha costado volver a darle calor. Me duele el pecho, me duele la garganta, me duele la guata. Me duele verte, me duele hablarte, me duele sentirte, me duele abrazarte, me duelen tus ojos, me duele tu boca, me duele tu cara, me duele tu cuerpo, me duele tu esencia, me duele recordar, me duele despertar y recordarte, comer y recordarte, ducharme y recordarte, moverme y recordarte, estudiar y recordarte, estar en mi cama y recordarte, recordarte y recordarte. Me duele tenerte cerca, me duele no poder hacerte cariño, me duele no poder darte un beso, me duele no poder tomarte la mano, me duele no poder verte y reírme, me duele que no me puedas hacer cariño, me duele no tenerte cerca. Me duele la pena, me duele el dolor, me duele la rabia, me duele la estúpida esperanza. Me duele el futuro, me duele tu cumpleaños, me duele tu regalo, me duele el fin de semana largo, me duele el otro fin de semana largo, me duelen los viernes, los viernes por la noche y los sábados por la mañana, me duele mi celular, me duele el notebook, me duele Facebook. Me duele el matrimonio de Daniel (y el de David), me duele la Navidad, me duele el Año Nuevo, me duele enero, me duele la práctica de atención abierta, me duele el sur, me duele Aysén, me duele Coyhaique, me duele El Morado, me duele febrero, me duelen los días veinte, me duele el dieciséis de diciembre, me duele el 31 de diciembre, me duele el 1 de enero, me duele el 20 de febrero. Me duele la primavera que no fue, me duele el poco verano, me duele el otoño y el invierno. Me duelen las mañanas, me duelen las tardes, me duelen las noches.
Me duele el alma.
Por la mierda, me duele el alma.
A acostarse, mañana será otro día.
Hoy se me enfrió el alma y me ha costado volver a darle calor. Me duele el pecho, me duele la garganta, me duele la guata. Me duele verte, me duele hablarte, me duele sentirte, me duele abrazarte, me duelen tus ojos, me duele tu boca, me duele tu cara, me duele tu cuerpo, me duele tu esencia, me duele recordar, me duele despertar y recordarte, comer y recordarte, ducharme y recordarte, moverme y recordarte, estudiar y recordarte, estar en mi cama y recordarte, recordarte y recordarte. Me duele tenerte cerca, me duele no poder hacerte cariño, me duele no poder darte un beso, me duele no poder tomarte la mano, me duele no poder verte y reírme, me duele que no me puedas hacer cariño, me duele no tenerte cerca. Me duele la pena, me duele el dolor, me duele la rabia, me duele la estúpida esperanza. Me duele el futuro, me duele tu cumpleaños, me duele tu regalo, me duele el fin de semana largo, me duele el otro fin de semana largo, me duelen los viernes, los viernes por la noche y los sábados por la mañana, me duele mi celular, me duele el notebook, me duele Facebook. Me duele el matrimonio de Daniel (y el de David), me duele la Navidad, me duele el Año Nuevo, me duele enero, me duele la práctica de atención abierta, me duele el sur, me duele Aysén, me duele Coyhaique, me duele El Morado, me duele febrero, me duelen los días veinte, me duele el dieciséis de diciembre, me duele el 31 de diciembre, me duele el 1 de enero, me duele el 20 de febrero. Me duele la primavera que no fue, me duele el poco verano, me duele el otoño y el invierno. Me duelen las mañanas, me duelen las tardes, me duelen las noches.
Me duele el alma.
Por la mierda, me duele el alma.
A acostarse, mañana será otro día.
martes, 9 de octubre de 2012
Número tres
Despertar, dormir, reír, mi cama, mis almohadas, mis frazadas, mi cubrecama tipo panqueque, mis cojines, el calor, las cortinas, mi mamá pasando a darle la comida a los perros, mi pieza, mi ropa, reírme, la piedra, las piedras, el incienso, el palosanto, el portaincienso, el ratón, la libreta, las fotos, los escritos, ducharme, el agua caliente, el agua fría, el shampoo biodegradable, el jabón, el té, el té sin azúcar, el té con leche sin azúcar, la fruta, las verduras, las almendras, tomar agua, lavarme los dientes, los dientes, la pasta de dientes, lavarme la cara, mi boca, el blistex, el bloqueador solar, mi piel, mis ojos, mi cuello, mis manos, mis brazos, mi torso, mi abdomen, mis piernas, mis pies, mis orejas, mi frente, mis mejillas, mi barbilla, mi barba, los perros, los animales, los niños, las micros, el metro, el suelo, sentarse en el suelo, la tierra, el polvo, el pasto, arrancar el pasto, los árboles, el sol, las nubes, la lluvia, el viento, caminar, correr, caer, cansarme, el barro, la arena, el agua de mar, el agua de río, mis amigos, mis amigas, la universidad, la carrera, el silencio, el calor, el frío, la música, ir atrasado, ir a tiempo, respirar profundo, respirar rápido, respirar, el cuchillo, las ollas, las sartenes, los tazones, los lecheros, el arroz, el ajo, las sopaipillas, los condimentos, el puré en sobre, el arroz precondimentado, el atún, la carne de soya, la salsa de tomates, mis calcetines, lo calcetines, los calcetines de lana, las zapatillas, las zapatillas de trekking, la ropa mojada, la cordillera, los cerros, los caminos, las calles, el cielo, las estrellas, las estrellas, las estrellas, la luna llena, luna menguante, la luna creciente, la luna nueva, la puesta de sol, la miel, mi pijama, mi otro pijama, mis audífonos, los papeles, la ropa en el suelo, el pantalón de buzo, la primera capa, el cuaderno, Cirugía, Medicina, Integrados, Salud Pública, Reproducción, los pacientes, los libros, saber, no saber, las películas, las series, las matemáticas, la química, la Morfología, Anatomía Patológica, los ratones, los hamsters, Michael Jackson, los carretes, los tragos, la Bilz (que ya no), los jugos en caja, las empanadas, los dulces, los mendocinos, las delicias, la mermelada, las azoteas, las escaleras, los departamentos, la estufas, las mesas de plástico, los sillones, los colchones, las frazadas, los cuadros, la fotografía, hacer yoga, Pascuala Ilabaca, Perota Chingo, Chinoy, reggaetón, Amy Winehouse, mi celular, mis fotos, los minutos, los ojos, las risas, bromas, abrazos, cariños, buenas noches, y sigue y sigue y sigue y sigue.
Y sigue.
Y sigue.
Y sigue.
Y sigue.
domingo, 7 de octubre de 2012
Número dos
Hoy es el día de no sentir, de apagarse, de no desarmarse. Aún así, los paroxismos de sentires me invaden de repente. Supongo que estoy así porque mi mente quiere mantenerse funcional. Por mientras le haré caso, aunque no puedo negar que todo se concentra en mi guata, en mi pecho y en mi garganta.
Tengo un poco de miedo de lo que me trae por delante la vida, sin embargo tengo claro que lo que sea que venga no será más fuerte que mis capacidades. Y, aunque sea de manera extraña, seguimos acompañados.
Quiero que el tiempo pase rápido.
Mañana tengo loquera, un agrado.
Mañana quiero ser feliz.
Tengo un poco de miedo de lo que me trae por delante la vida, sin embargo tengo claro que lo que sea que venga no será más fuerte que mis capacidades. Y, aunque sea de manera extraña, seguimos acompañados.
Quiero que el tiempo pase rápido.
Mañana tengo loquera, un agrado.
Mañana quiero ser feliz.
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