Quien me quiera amar
Amará también lo peor de mí con ardor
Ahora es cuando si bien mi mente está casi en calma, mi cuerpo anda alegando que estoy secretamente nervioso.
Varias preguntas sueltas han surgido durante estos días, aunque algunas parecen tener respuestas.
Me pregunto cuánto durará.
Me pregunto cuán difícil será todo esto
Y si seré capaz de hacerle frente
Me pregunto si alguna vez querrás huir
Y si lo harás
Me pregunto si alguna vez te aburriré
Y si podré hacer algo al respecto
Y al mismo tiempo, mi mente fantasea con la pregunta de si eres el amor de mi vida (que antes de tener algo contigo ya rondaba en mi cabeza haciendo estragos), y si llegaremos a tener esa casa perdida de la que te hablé. Esa que no tendrá pescados colgados en la muralla, que tendrá una cocina a leña, que tendrá un río cerca o que por lo menos habrá agua circulando por ahí.
Esa que tendrá frambuesas para que en el verano las cosechemos.
Y (no tan) secretamente pienso a veces, cuando estoy en la duda, que si lo fueras sería una bonita experiencia, la más bonita. Y a veces siento que sí, que lo eres, que eres esa persona con la que estaré toda mi vida, esa persona que será la primera que veré en las mañanas y la última que veré en la noche. Siento que si se terminara o si pasara algo que hiciera que no estuviéramos juntos, no lograría sentir lo mismo por otra persona. Me sentiría incapaz de sentir en lo absoluto. Y si bien de repente supongo que esto último es especial, también creo que es lo que la mayoría de la gente siente cuando está enamorada y que no por eso no termina o no vuelven a sentir. Entonces mi mente queda en un limbo, en un vaivén entre la seguridad de lo que tenemos, de lo que sentimos, y la inseguridad de la ceguera propia de los sentimientos, de lo que depara el futuro.
Supongo que no se sabrá hasta mucho más adelante. Nada que hacerle.
sábado, 7 de abril de 2012
domingo, 5 de febrero de 2012
Número veintitrés
Las cosas parecen estar en orden. Mente, alma, sentimientos en calma, aun cuando el miedo aparezca de repente.
El mundo a volar, yo a vivir.
El mundo a volar, yo a vivir.
miércoles, 18 de enero de 2012
Número veintidós
Déjame sentir eso jamás sentido y vivir eso jamás vivido.
Déjame querer decir, querer correr y no parar más.
Déjame gritar mi alegría, reír mi alegría y llorarla también.
Déjame quererte, quererlo todo, querer nada a la vez.
Déjame decirte una, y mil veces más, que por tí todo.
Déjame agradecer, soñar despierto, resplandecer.
Déjame vivir, que recién ahora comienzo a entender.
Déjame aprender, que la vida me está enseñando y aún no logro creer
que era posible sentir tanto, querer tanto
y extrañarte también.
Déjame decirte una, y mil veces
que yo contigo y tú conmigo
Así debía ser.
Así debía ser...
Déjame querer decir, querer correr y no parar más.
Déjame gritar mi alegría, reír mi alegría y llorarla también.
Déjame quererte, quererlo todo, querer nada a la vez.
Déjame decirte una, y mil veces más, que por tí todo.
Déjame agradecer, soñar despierto, resplandecer.
Déjame vivir, que recién ahora comienzo a entender.
Déjame aprender, que la vida me está enseñando y aún no logro creer
que era posible sentir tanto, querer tanto
y extrañarte también.
Déjame decirte una, y mil veces
que yo contigo y tú conmigo
Así debía ser.
Así debía ser...
sábado, 7 de enero de 2012
Número veintiuno
De repente siento miedo. Y lo metaforizo imaginándome que estamos caminando públicamente de la mano. El miedo me invade, pero estando en esa situación no hay nada más por hacer que tomarte la mano fuerte y apretártela cuando la angustia me invada y me diga que soldado que arranca sirve para otra guerra. Imagino entonces que me la aprietas de vuelta, como diciéndome que estás tú ahí y que probablemente también tienes miedo, o que por lo menos sientes el mío. Y así como todo, poco a poco la tensión disminuye. Y me relajo.
De repente siento miedo. Pero recuerdo que no necesariamente soy el único.
De repente siento miedo. Pero recuerdo que no necesariamente soy el único.
lunes, 2 de enero de 2012
Número veinte
No tiene nombre, pero me hace feliz.
La felicidad de lo intangible, de lo indefinible, de lo totipotencial.
Esa felicidad que abraza, que parece no caber, que parece no acabar.
Te quiero. Me quieres.
Basta y sobra.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Número diecinueve
De repente siento que me descontrolo. Y posteriormente viene la tragedia a sabotearme. Pero parece que si no hago imbecilidades jamás podré hacerlas en mi vida, a pesar de que no estarían prohibidas.
Parece que mis sentimientos están en calma.
martes, 6 de diciembre de 2011
Número dieciocho
Mirarme con cariño y paciencia:
Hoy, después de bastante tiempo, estar solo no significa algo malo. Significa darme el tiempo para curarme, significa esperar el tiempo en que me sienta preparado y cómodo.
Hoy, después de bastante tiempo, significa cuidarme.
Quererme.
De mí, para mí y por mí.
Hoy, después de bastante tiempo, estar solo no significa algo malo. Significa darme el tiempo para curarme, significa esperar el tiempo en que me sienta preparado y cómodo.
Hoy, después de bastante tiempo, significa cuidarme.
Quererme.
De mí, para mí y por mí.
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