Por alguna razón, esto no me deja ver ni modificar los borradores que tenía escritos. Tal vez sea el mundo dándome alguna señal. Tal vez sea solo que mi computador es mula.
Estoy en algo que es algo, pero no lo es al mismo tiempo. Estoy en una nube, en una niebla, en un espejismo, en una ilusión. Quiero aclararlo todo, pero el mundo me dice que tengo que tener paciencia.
Y que me tengo que querer.
Intentaré no volver a cometer los mismos errores.
martes, 29 de enero de 2013
martes, 18 de diciembre de 2012
Número nueve
Qué difícil es controlar la mente y sus malos hábitos.
Qué difícil es no poder ser esa persona que está ahí, al que puedas llamar al rescate.
Qué difícil ser un punto conflictivo.
En un mundo ideal todo sería más fácil, más simple, pero parece que no era la idea jajaja.
Me doy la licencia de decir esto: pico con lo que se venga, no me pasan balas.
Qué difícil es no poder ser esa persona que está ahí, al que puedas llamar al rescate.
Qué difícil ser un punto conflictivo.
En un mundo ideal todo sería más fácil, más simple, pero parece que no era la idea jajaja.
Me doy la licencia de decir esto: pico con lo que se venga, no me pasan balas.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Número ocho
Empecé a escribir esto hace poco menos de un mes, sin embargo nunca lo terminé. Intenté hacer caso omiso de lo que me había propuesto, sin embargo algo en mí me impide cumplir ese cometido. Es ahora cuando intento terminarlo:
Hoy no escribiré cosas sobre lo que siento al respecto de situaciones con cosas que pasan en mi vida.
Esta entrada está dedicada a mi persona.
Yo soy Cristóbal, tengo 21 años, mido 1,73 metros y peso 68 kilogramos con una desviación estándar de 1 kilogramo. Tengo muchos defectos en los cuales pienso más seguido de lo que debería, y también tengo muchas virtudes que muchas veces olvido o que las asumo como defectos.
Soy lo que se define como un poco "fome". Soy estable -o intento hacerlo- me gusta la música, me gusta estar en mi casa, acostarme, regalonear, dormir, ir de repente al cine, ir de repente al teatro, a veces también al Teatro de la Universidad de Chile que está en metro Baquedano.
Mi aspiración es ser feliz, de alguna forma. Mi vida en el último tiempo ha cambiado bastante, y si bien eso en un principio me asustaba -tiendo a ser una persona de planes y proyecciones, de estructuras y constructos mentales sólidos- ahora es cuando siento que no puedo predecir absolutamente nada y que es hora de relajarme y dejar que la vida me guíe a lo que tenga que vivir. Mi misión es, entonces, vivir y ser feliz, y adaptarme a lo que la vida me traiga.
Soy quien soy. Ahora es cuando entiendo la importancia de respetarme como tal y de mantenerme sincero conmigo mismo y con el mundo, con mi esencia. Y de saber que el primero que debe cuidar de mí mismo, soy yo.
Valgo la pena. Valgo el esfuerzo. Valgo las ganas de estar conmigo.
Prometo no olvidar ese detalle.
Hoy no escribiré cosas sobre lo que siento al respecto de situaciones con cosas que pasan en mi vida.
Esta entrada está dedicada a mi persona.
Yo soy Cristóbal, tengo 21 años, mido 1,73 metros y peso 68 kilogramos con una desviación estándar de 1 kilogramo. Tengo muchos defectos en los cuales pienso más seguido de lo que debería, y también tengo muchas virtudes que muchas veces olvido o que las asumo como defectos.
Soy lo que se define como un poco "fome". Soy estable -o intento hacerlo- me gusta la música, me gusta estar en mi casa, acostarme, regalonear, dormir, ir de repente al cine, ir de repente al teatro, a veces también al Teatro de la Universidad de Chile que está en metro Baquedano.
Mi aspiración es ser feliz, de alguna forma. Mi vida en el último tiempo ha cambiado bastante, y si bien eso en un principio me asustaba -tiendo a ser una persona de planes y proyecciones, de estructuras y constructos mentales sólidos- ahora es cuando siento que no puedo predecir absolutamente nada y que es hora de relajarme y dejar que la vida me guíe a lo que tenga que vivir. Mi misión es, entonces, vivir y ser feliz, y adaptarme a lo que la vida me traiga.
Soy quien soy. Ahora es cuando entiendo la importancia de respetarme como tal y de mantenerme sincero conmigo mismo y con el mundo, con mi esencia. Y de saber que el primero que debe cuidar de mí mismo, soy yo.
Valgo la pena. Valgo el esfuerzo. Valgo las ganas de estar conmigo.
Prometo no olvidar ese detalle.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Número siete
En tres días sentí más que en 3 semanas.
Escribía entonces:
Tengo la esperanza viva
El alma viva
Y entonces
La misma que me entibia el corazón
Me enfría el alma
Me quiebra la esencia
Me corta
Me despedaza
Me duele el alma
Ahora, sólo recuerdo a Toyita en su personaje de Doña Rosita la soltera, diciendo:
"[...] Todo está acabado... y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacía. ¿Por qué, entonces, la esperanza me persigue, me ronda y me muerde...? ¡la esperanza!"
La esperanza.
Hoy: arpillera y lana.
Mañana también.
martes, 23 de octubre de 2012
Número seis
Why can't he see? How blind can he be?
Someday he'll see that he was meant for me.
Amy la llevaba entera. Hasta que ya no pudo más.
Someday he'll see that he was meant for me.
Amy la llevaba entera. Hasta que ya no pudo más.
jueves, 18 de octubre de 2012
Número cinco
Quedan seis y llego al once. Algo terminará entonces.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto
Que el tiempo haga lo suyo, que la vida revele pronto sus planes: que tiemble la tierra, que se inunde el cielo, que explosione el sol, que corra el viento, que caiga el frío y nazca el calor.
Que sea lo que sea, no me quedaré sentado.
Que el tiempo haga lo suyo, que la vida revele pronto sus planes: que tiemble la tierra, que se inunde el cielo, que explosione el sol, que corra el viento, que caiga el frío y nazca el calor.
Que sea lo que sea, no me quedaré sentado.
jueves, 11 de octubre de 2012
Número cuatro
El lunes me dijeron que si ahora dolía, en unos días más iba a doler aún más y no lo creí.
Hoy se me enfrió el alma y me ha costado volver a darle calor. Me duele el pecho, me duele la garganta, me duele la guata. Me duele verte, me duele hablarte, me duele sentirte, me duele abrazarte, me duelen tus ojos, me duele tu boca, me duele tu cara, me duele tu cuerpo, me duele tu esencia, me duele recordar, me duele despertar y recordarte, comer y recordarte, ducharme y recordarte, moverme y recordarte, estudiar y recordarte, estar en mi cama y recordarte, recordarte y recordarte. Me duele tenerte cerca, me duele no poder hacerte cariño, me duele no poder darte un beso, me duele no poder tomarte la mano, me duele no poder verte y reírme, me duele que no me puedas hacer cariño, me duele no tenerte cerca. Me duele la pena, me duele el dolor, me duele la rabia, me duele la estúpida esperanza. Me duele el futuro, me duele tu cumpleaños, me duele tu regalo, me duele el fin de semana largo, me duele el otro fin de semana largo, me duelen los viernes, los viernes por la noche y los sábados por la mañana, me duele mi celular, me duele el notebook, me duele Facebook. Me duele el matrimonio de Daniel (y el de David), me duele la Navidad, me duele el Año Nuevo, me duele enero, me duele la práctica de atención abierta, me duele el sur, me duele Aysén, me duele Coyhaique, me duele El Morado, me duele febrero, me duelen los días veinte, me duele el dieciséis de diciembre, me duele el 31 de diciembre, me duele el 1 de enero, me duele el 20 de febrero. Me duele la primavera que no fue, me duele el poco verano, me duele el otoño y el invierno. Me duelen las mañanas, me duelen las tardes, me duelen las noches.
Me duele el alma.
Por la mierda, me duele el alma.
A acostarse, mañana será otro día.
Hoy se me enfrió el alma y me ha costado volver a darle calor. Me duele el pecho, me duele la garganta, me duele la guata. Me duele verte, me duele hablarte, me duele sentirte, me duele abrazarte, me duelen tus ojos, me duele tu boca, me duele tu cara, me duele tu cuerpo, me duele tu esencia, me duele recordar, me duele despertar y recordarte, comer y recordarte, ducharme y recordarte, moverme y recordarte, estudiar y recordarte, estar en mi cama y recordarte, recordarte y recordarte. Me duele tenerte cerca, me duele no poder hacerte cariño, me duele no poder darte un beso, me duele no poder tomarte la mano, me duele no poder verte y reírme, me duele que no me puedas hacer cariño, me duele no tenerte cerca. Me duele la pena, me duele el dolor, me duele la rabia, me duele la estúpida esperanza. Me duele el futuro, me duele tu cumpleaños, me duele tu regalo, me duele el fin de semana largo, me duele el otro fin de semana largo, me duelen los viernes, los viernes por la noche y los sábados por la mañana, me duele mi celular, me duele el notebook, me duele Facebook. Me duele el matrimonio de Daniel (y el de David), me duele la Navidad, me duele el Año Nuevo, me duele enero, me duele la práctica de atención abierta, me duele el sur, me duele Aysén, me duele Coyhaique, me duele El Morado, me duele febrero, me duelen los días veinte, me duele el dieciséis de diciembre, me duele el 31 de diciembre, me duele el 1 de enero, me duele el 20 de febrero. Me duele la primavera que no fue, me duele el poco verano, me duele el otoño y el invierno. Me duelen las mañanas, me duelen las tardes, me duelen las noches.
Me duele el alma.
Por la mierda, me duele el alma.
A acostarse, mañana será otro día.
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